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Novedades en delitos informáticos (Abril 2013)

delitos informáticosPor Alberto Martín

La propia máxima de “intervención mínima” del Derecho Penal advierte de tal hecho: el Derecho Penal es un  Derecho que siempre llega tarde -y más, tratándose de los delitos cometidos por medio de Tecnologías de la Información-. El desarrollo espectacular de las telecomunicaciones y de Internet en los últimos años ha provocado la aparición de nuevas formas de comisión de delitos y de nuevos ataques frente a bienes jurídicos protegidos.

El Código Penal español, tras sucesivas reformas ha ido llenando de alguna manera las lagunas jurídicas existentes para dar una respuesta adecuada a las conductas que se comenten utilizando las nuevas tecnologías y redes de comunicaciones electrónicas: atentados contra menores; amenazas, calumnias e injurias, estafas electrónicas, vulneraciones de propiedad intelectual e industrial, acceso a datos de carácter personal, daños en sistemas informáticos, compra-venta de productos y sustancias ilegales, apología del terrorismo etc. Sin embargo, muchas de estos tipos penales se superados diariamente por nuevas formas y métodos de comisión delictiva.

Veamos a continuación cuáles son los delitos con mayor repercusión actual:

  • Tráfico de drogas online: se trata de delitos cometidos por sobre todo organizaciones de narcotraficantes, pero también vendedores ocasionales que se sirven del uso de correos electrónicos, redes sociales, chats y foros para comerciar con estupefacientes y psicotrópicos. Es un tipo delictivo con una evolución alcista en los últimos años debido a la dificultad de comprobar la identidad real y localización del autor.
  • Phishing: se trata de una modalidad de estafa con el objetivo de intentar obtener del usuario sus claves, cuentas bancarias, números de tarjeta de crédito, identidades, etc. para luego ser usados de forma fraudulenta. Los autores actúan simulando páginas webs, perfiles, cuentas de correos electrónicos… de empresas, bancos, Instituciones etc solicitando al usuario sus datos personales. Es uno de los principales delitos cometidos desde la universalización del uso de Internet y que mayores denuncias abarca. Últimamente, con la actual situación económica y laboral ha evolucionado crecientemente hacia estafas de ofertas de empleo o promesas de contratos laborales ficticios. Conviene por ello, poner atención en el suministro de contraseñas y datos personales a través de Internet, haciéndolo exclusivamente en páginas web de confianza que cuenten con los debidos mecanismos de seguridad.
  • Smishing y vishing: derivados todos de modalidades de phishing. El primero (Smishing) es el equivalente en teléfonos móviles, mediante el cual el usuario es engañado a través de SMS y aplicaciones móviles que le redirige a sitos webs maliciosos incitándole a descargar programas que suelen contener virus. El vishing, hace referencia al mismo engaño mediante llamadas de voz.
  • Grooming (acoso a menores): es un tipo delictivo que se engloba dentro de los delitos de pedofilia y pederastia, por el cual los autores entran en contacto con menores de edad mediante chats y redes sociales haciéndose pasar por otra persona para obtener del menor determinados actos y contenidos de tipo sexual.
  • Cyber-bullying: Amenazas e intimidaciones, atentados contra el honor. El uso generalizado de redes sociales como Twitter y Facebook entre la población y el carácter abierto de estas redes sociales -sobre todo Twitter- provoca que sea más fácil cometer actos de insultos, intimidación, amenazas contra terceros bajo un aparente anonimato. Ya son varios los Tribunales que se han pronunciado en sentido favorable a condenar este tipo de delitos cometidos en redes sociales por usuarios.
  • Descubrimiento y revelación de secretos online: se trata sobre todo de delitos que comprenden el acceso no autorizado a datos o programas informáticos vulnerando las medidas de seguridad que los protejan. Existe una tendencia creciente en el número de usuarios que utilizan aplicaciones diseñadas específicamente para burlar las contraseñas de redes inalámbricas o WIFI, o personas que entran en las cuentas de redes sociales de familiares y amigos sin contar con el debido consentimiento del titular.

Para concluir, los delitos informáticos presentan por lo general una característica común: la dificultad probatoria. La persecución de estos delitos puede resultar compleja, tanto en la identificación y enjuiciamiento del autor como en la obtención y presentación de pruebas, por lo que es necesario contar con el asesoramiento de un especialista en estos casos. No obstante, como medida de prevención recomendamos tener en cuenta las recomendaciones y sugerencias que difunden los diferentes cuerpos de Seguridad del Estado y las autoridades respectivas acerca del uso y utilización de Internet y de las redes sociales.

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