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Las impresoras 3D imprimen un nuevo horizonte legal

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Se pueden imprimir edificios en 3D

La impresión 3D es la tecnología que hace posible fabricar en casa o en el trabajo prácticamente cualquier objeto que se desee, a partir de un diseño o modelo digital, con tan solo pulsar una tecla. La impresora imprime el diseño, transformando los bits en objetos físicos.

Este artículo fue escrito en enero de 2013 por Pablo Fernández Burgueño y Jorge López Baqueriza, y sirvió como base para la noticia publicada en ABC titulada ‘Las impresoras 3D, un nuevo horizonte legal‘.

Las impresoras 3D permiten a los usuarios imprimir productos, o partes de elementos mayores, mediante un simple proceso informático y mecánico. El usuario, por medio de un software específico, puede diseñar y personalizar el modelo digital del objeto físico que desea obtener; a continuación, generará un archivo de diseño tridimensional, de tipo CAD, que queda listo para su impresión. Contando con una impresora 3D y los materiales adecuados, el propio usuario podría imprimir en su domicilio el objeto que ha diseñado. En la práctica, la impresora 3D permite contar con una pequeña fábrica en casa.

¿Que tienes invitados y falta alguna pieza de vajilla? Imprime un par de platos y una tetera y el problema quedará resuelto. Imagen compartida por Creative Tools
¿Tienes invitados y falta alguna pieza de vajilla? Imprime un par de platos y una tetera y el problema quedará resuelto.

Los objetos que el usuario puede imprimir son de lo más variopinto: soportes para el móvil; piezas para arreglar un periférico; tuercas y tornillos extraviados; carcasas; muñecos para pintar…

Diseñar por ordenador un producto tridimensional reviste de una especial complejidad, fuera del alcance de muchos. Para salvar este obstáculo, ya existen en Internet repositorios e índices de diseños en 3D que el usuario puede descargar. El usuario tan solo tendrá que bajarse a su ordenador el plano o maqueta digital del producto que desea, enviarlo a la impresora y ver cómo se genera su pieza. En unos minutos podrá tener en sus manos una copia física y tridimensional del objeto que aparecía en su pantalla.

Gracias a la impresión tridimensional, el usuario tiene la capacidad de fabricar casi cualquier objeto físico que se pueda modelar digitalmente. Un equipo del CSAIL del MIT (Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory) trabaja en un proyecto que permite fabricar carcasas para robots, también es posible fabricar piezas de repuesto para naves y satélites directamente en el espacio y se está avanzando en la fabricación de casas a través de impresoras 3D, cuyo diseño puede ser modificado a placer por el propietario. Las novedosas cabinas de foto de impresión 3D permiten obtener réplicas a pequeña escala de seres humanos: el invento fotografía al individuo desde varios ángulos y, a continuación, imprime en 3D un muñeco con la misma forma y rasgos físicos del modelo vivo.

Una posibilidad de esta tecnología, que raya con la ciencia ficción, es la bioimpresora comercial. Las bioimpresoras, cuyos primeros modelos comerciales han sido desarrollados por la compañía Invitech, son capaces de fabricar órganos y tejidos humanos a partir de un modelo tridimensional creado por ordenador. Esta impresora funciona en un entorno estéril que suministra células humanas y un hidrogel, que sirve como soporte matriz. Hace poco, una impresora 3D fue capaz de fabricar un exo-esqueleto para una niña llamada Emma que no podía utilizar sus brazos, permitiéndola volver a usarlos de nuevo.

Sin embargo, hay usuarios que han llevado la utilidad de la impresora a otro terreno diferente del de la creación de órganos, muñecos o carcasas: en Estados Unidos, un usuario que se hace llamar Haveblue ha sido capaz de imprimir un arma de fuego, usando como material de impresión una simple barra de plástico. El proceso para fabricar la AR-15 resultó bastamente sencillo puesto que únicamente precisó descargar desde una página web los planos del arma en ficheros formateados en SolidWorks, introducir unas modificaciones para adaptar el diseño, originalmente previsto para metal, a las propiedades físicas del plástico, adquirir por 30 dólares una barra de composición plástica especial para la impresora, introducir este plástico en la impresora 3D como quién abastece la impresora con tinta o tóner, ejecutar el programa informático que contenía el diseño tridimensional del arma previamente modificado, conectar el PC a la impresora e imprimir. Lo curioso del asunto, además de la posibilidad de crear desde casa una réplica exacta de un arma descargando el diseño de la misma como quién descarga una película, es que esta réplica tenga la capacidad de efectuar hasta 200 disparos de proyectiles reales.

Imprimir figuras en 3D es sencillo
Imprimir figuras en 3D es sencillo

Esta nueva tecnología imprime un horizonte legal inexplorado y repleto de consecuencias jurídicas. En poco tiempo, toda persona podrá tener una impresora 3D en casa, podrá adquirir online el diseño de una taza o de un muñeco, descargarlo, introducir los materiales necesarios en la impresora e imprimir el objeto con el último diseño más vanguardista del state-of-the-art (estado del arte). Las dudas legales que plantea esta tecnología son muchas: ¿Imprimir una taza vanguardista a partir del diseño creado por un famoso artista es legal? ¿Qué sucede con los Derechos de Propiedad Intelectual? ¿Y con las patentes? ¿Podremos fabricar en casa la pieza estropeada de un MAC sin tener que pasar por la caja de Apple? ¿Y la pata de una mesa de IKEA sin necesidad de desplazarnos a su almacén? ¿Y todas las piezas de la mesa, para montarlas en casa?

Analizamos, a continuación, cuatro de las principales cuestiones legales.

  1. En primer lugar, nos planteamos cuestiones jurídicas relacionadas con la Propiedad Intelectual:
    • Descarga ilegal de modelos 3D: Del mismo modo que, en la actualidad, es posible descargar ilegalmente películas, canciones o libros electrónicos, también es posible acceder a archivos que contienen diseños tridimensionales, descargarlos directamente o a través de redes de pares (P2P) e imprimirlos. La descarga de modelos 3D sin la previa autorización del titular de los derechos de propiedad intelectual, es ilegal.
    • Transformación de modelos 3D: El autor de un diseño tridimensional tiene el derecho exclusivo de decidir si éste puede ser transformado o no, lo que incluye la posibilidad de prohibir que se hagan cambios en el modelado o, incluso, que se convierta su diseño digital en una obra tangible. Por tanto, el usuario que cambie, transforme o imprima un diseño en contra de la voluntad de su autor estará cometiendo un acto ilegal.
    • Creación de modelos 3D: Los usuarios pueden crear modelos 3D con programas de diseño gráfico. Las creaciones realizadas por un usuario confieren a éste todos los derechos de propiedad intelectual sobre sus obras. Ahora bien, si la sube a Internet, ¿podrá oponerse de forma efectiva a que otros la usen en contra de su voluntad?
    • Canon digital por las copias privadas: Gracias a las impresoras 3D, el usuario que adquiera lícitamente un objeto con propiedad intelectual podrá hacer un número limitado de copias de éste. La Ley se lo permite, con una condición: que pague una remuneración equitativa al autor por la copia privada que haga. Esta remuneración es conocida por la sociedad como “canon digital”.
  2. En segundo lugar, comprobamos que existen cuestiones jurídicas conflictivas en el ámbito de la propiedad industrial:
    • Patentes: Las impresoras 3D son capaces de imprimir objetos patentados; es decir, piezas de maquinaria, utensilios y otros elementos útiles cuyo monopolio de explotación ha comprado una persona o empresa. El titular de una patente adquiere el derecho temporal de ser el único que pueda fabricar el objeto. Si un usuario fabrica en su domicilio dicho objeto patentado, estará vulnerando la patente, por lo que dicha impresión será ilegal.
    • Diseño industrial: Un molde o plano tridimensional novedoso y singular (por ejemplo, de una taza con forma especial) puede ser objeto de protección de un diseño industrial. Esta protección opera de forma similar a como lo hace la patente, por lo que su impresión o fabricación privada también podría ser ilegal.
    • Marca tridimensional: Con efectos también similares a los de la patente, la impresión de objetos cuya forma coincida con una marca tridimensional, puede ser ilegal en determinados casos. La marca tridimensional es aquella que se corresponde con cuerpos representados en 3 dimensiones, como envases, envoltorios, botellas, cajas o, incluso, la forma de un producto, siempre y cuando distinga el producto y no corresponda a una forma usual en el mercado.
  3. En tercer lugar, vemos que el Derecho de Imagen también puede entrar en juego, cuando se utilizan las impresoras 3D sobre la figura del cuerpo humano:
    • Muñecos personalizados: Está prohibido realizar copias (de cualquier tamaño) de personas reales, a menos que el individuo copiado haya dado su consentimiento expreso para ello. Así pues, es ilícita la impresión en casa de figuras de jugadores de fútbol, exnovias u otras personas.
  4. En cuarto lugar, estimamos que la pena de cárcel u otras sanciones puede imponerse a personas que impriman determinados contenidos:
    • Imprimir armas: Es ilegal imprimir un arma de fuego (que pueda lanzar un proyectil por la acción de un combustible propulsor), conforme se estipula en el Real Decreto 137/1993 y en el Código Penal. Las sanciones pueden llegar hasta los 3 años de cárcel.
    • Imprimir contenidos ilícitos: También es ilegal, y puede ser motivo de condena (incluso privativa de libertad), la impresión de imágenes en 3D de determinados contenidos cuya fabricación o mera posesión, conforme estipula la normativa penal, es delictiva.

Adicionalmente, los comercializadores de impresoras 3D han de tener en cuenta que les son de aplicación (ya sea por restricción o por protección) las normativas de propiedad intelectual de programas de ordenador, que protege el software original, y las de patentes, que protegen las invenciones novedosas y susceptibles de aplicación industrial (como por ejemplo, un nuevo tipo de impresora 3D).
Las impresoras 3D imprimen un horizonte legal particularmente novedoso. Cada persona podrá tener en su casa una fábrica de objetos personalizados e imprimirlos bajo demanda. La figura del producto descatalogado desaparece. El alcance de la protección por patentes quedará mermado. Sin límite, todo usuario que lo desee podrá disfrutar en su casa de los productos de diseño más vanguardista. Otra industria se unirá a las que ya están en busca de un nuevo modelo de negocio.

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