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Normativa aplicable a los cajeros de bitcoins en España

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El primer cajero de bitcoins del mundo, instalado en Vancouver, Canadá. Fotografía cedida por Marc van der Chijs

Puedes leer directamente este artículo o aprender antes 12 cosas importantes sobre los bitcoins.

Un cajero automático de bitcoins (o ATM de bitcoins) es un ordenador integrado en una máquina de venta automática. Se le llama cajero, pero es una máquina de vending similar a las de refrescos. Una diferencia es que vende bitcoins, en vez de latas; la otra es que entrega dinero al usuario a cambio de sus bitcoins.

Instalar un cajero automático de bitcoins en España es complicado pero legal y posible.

Un cajero de bitcoins es un terminal y, al tiempo, una máquina de venta automática a través de la cual el empresario puede llevar a cabo, las 24 horas del día, una distribución detallista y un comercio constante de bitcoins. Mediante el accionamiento un mecanismo, en el cajero de bitcoins el usuario podrá adquirir y vender bitcoins a cambio de un importe y gestionar su propia cartera de bitcoins.

Para instalar un cajero automático de bitcoins no es necesario obtener una autorización. Desde marzo de 2010, no es necesario que la Comunidad Autónoma, en la que se va a instalar y activar, homologue la máquina de bitcoins, ni es necesario obtener de ella una autorización. Basta con cumplir la normativa aplicable, que será la correspondiente a la compra-venta de servicios, a la prestación de servicios en línea y la puesta al uso de una máquina de venta automática (vending). Así se establece en la Ley 1/2010, de 1 de marzo, de reforma de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista, en consonancia con lo dispuesto en la Directiva 2006/123/CE, norma comunitaria desarrollada bajo el amparo del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (TCE).

La comercialización de bitcoins a través de un ATM puede realizarse a través de la venta directa, de la reventa automática o de la intermediación. Cada caso es diferente y la normativa aplicable también lo es. En este artículo supondré que la venta es directa, para acotar y compartir las directrices básicas a seguir.

En todos los cajeros automáticos, para la protección del usuario comprador, deberá figurar con claridad esta información:

  1. La información referida a la naturaleza del bitcoin y al comerciante que los ofrece: el tipo de producto que expende (bitcoins), su precio (en pantalla), la comisión que corresponda (en pantalla), la identidad del oferente, así como una dirección y teléfono donde se atiendan las reclamaciones.
  2. La información relativa a la máquina que expende el producto: el tipo de monedas o tarjetas que admite, las instrucciones para la obtención de bitcoins, así como la acreditación del cumplimiento de la normativa técnica aplicable.
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Cajero de bitcoins. Fotografía cedida por Hannu Makarainen

Para la gestión de las carteras de bitcoins, bastará con la prestación debida del servicio. La normativa aplicable será diferente si el cajero requiere un pago previo a su uso o no, y si el cajero permite navegar libremente por la red o únicamente permite la gestión de la cartera del usuario en un entorno cerrado.

Todas las máquinas de compra y venta de bitcoins deberán permitir la recuperación automática del importe introducido en el caso de que su sistema de comercio falle. Habitualmente este tipo de máquinas permite incluso la recuperación del importe introducido cuando se produce un arrepentimiento en el consumidor, hecho que ha generado una discusión doctrinal entorno al momento de perfección del contrato y la naturaleza jurídica del arrepentimiento.

Por lo que respecta a la responsabilidad, en el caso de que las máquinas de venta estén instaladas en un local destinado al desarrollo de una empresa o actividad privada, los titulares de la misma responderán solidariamente con el de la propia máquina, frente al comprador, del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la venta automática.

Debido a que los bitcoins (y el servicio del cajero) serán vendidos a consumidores y usuarios, se deberá tener también en cuenta la normativa de consumidores y usuarios, en particular, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias. La venta (y compra) de bitcoins a otro tipo de persona, como un autónomo o un empresario, es bastante más compleja.

En cuanto a la edad de los usuarios, estos deberán ser capaces y mayores de edad o menores emancipados u otros menores que los usos y costumbres del lugar consideren apropiados para estos actos.

Los cajeros de bitcoins pueden permitir operaciones de importe inferior a 100.000€, si el dinero sale y se queda en España, sin que su responsable se convierta en sujeto obligado por la Ley 10/2010, de Prevención de Blanqueo de Capitales (art. 2.1); y tendrá que ser de menos de 10.000€ si el movimiento se realiza fuera de España. Mientras las cantidades se mantengan por debajo de estos límites, no habrá obligación de declarar a la AEAT, según la Orden EHA/1439/2006. Y se deberá aceptar el pago con transferencia, si se permite que los importes superen los 2.500€, según dispone la Ley 7/2012.

El bitcoin está completamente regulado en España.

Ahora que han quedado claros los pasos básicos para instalar un cajero de bitcoins en España, esperamos que más gente se anime a poner un ATM en su ciudad.

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